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Las listas de Alternativa Comunista en las elecciones
Escrito por FABIANA STEFANONI   
Viernes 22 de Mayo de 2009 00:00

La alternativa obrera está en la lucha

La posición del PdAC en las elecciones europeas y municipales

Ninguna crisis económica podrá encontrar en las urnas una salida. Las crisis, si también tuvieran que reducirse por las políticas de ésta o aquella formación de las alternativas burguesas, se presentarán, y siempre con mayor violencia, mientras exista el capitalismo. Ni la democracia política ni las elecciones de la burguesía pueden abolir la explotación del trabajo y la propiedad privada de los medios de producción.

Por esto, cuando los comunistas se encuentran con el deber de decidir cómo actuar en ocasión de una convocatoria electoral, tienen que partir de una elemental evidencia: sólo de las luchas podrá nacer la alternativa obrera a los gobiernos de los propietarios. Hace falta derribar este sistema económico y social -y, con él, los gobiernos que sujetan las riendas- para impedir que las masas populares se transformen en masas de pobres y parados, mientras ingentes riquezas se juntan en las manos de un puñado de capitalistas. Pero, justo por esto, es necesario conquistar la confianza de las masas. Es en este sentido que los revolucionarios tienen que localizar el justo medio para colocarse, en su momento, frente a las elecciones.

En las elecciones del 6 y 7 de junio, el PdAC presentará listas propias en las elecciones municipales. Mientras que en las del parlamento europeo, a causa de una ley antidemocrática que impide de hecho la presentación de nuevas formaciones políticas, nuestro símbolo com la hoz, el martillo y la referencia a la IV Internacional (la única que vuelve a reivindicarse explícitamente como trotskismo, es decir, el marxismo revolucionario actual) no estará presiente

Ninguna lista de clase en las europeas

Aún más en un momento histórico en que los gobiernos de los patrones no tienen posibilidades de distribuir, aparece evidente a los ojos de millones de trabajadores la inconsistencia política y programática de aquellos dirigentes que se dicen "comunistas" (como los de Rifondazione y los del PdCI) que se obstinan a decirles a los trabajadores que el capitalismo puede ser administrado de modo más ecuánime, con alguna ventaja para los trabajadores.

Éste es uno de los casos en que los hechos son testarudos: ¿cómo puede no resultar ridículo, no sólo a los ojos de los trabajadores, sino también a los ojos de los activistas de su mismo partido, un ex ministro (Paolo Herrado) que habla hoy de "anticapitalismo" cuándo, hasta el día de ayer, administró el capitalismo, desde lo alto de la cátedra ministerial, junto con los representantes de la patronal? ¿Cómo puede resultar creíble, a los ojos de los muchos trabajadores precarios, los jóvenes inmigrantes, los obreros despedidos, una lista que candidatea a los mismos personajes que han votado a favor de las leyes racistas de Amato y Prodi, a favor de la precariedad del trabajo, a favor del aumento de los gastos militares? ¿Cómo dar la misma credibilidad a partidos que, mientras se llenan la boca con la "lucha de clases" y "el anticapitalismo", cierrran acuerdos de gobierno con el PD en muchos ayuntamientos y provincias, siguen sentándose cómodamente en las juntas regionales y locales de centroizquierda, rechazan una perspectiva revolucionaria y, por lo tanto, se preparan a repetir en el futuro, las experiencias de gobierno nacional de centroizquierda, ya míseramente fracasadas?

En otras fases históricas, los comunistas revolucionarios han dado, a veces, cuando no pudieran presentar su propia lista, tácticamente, indicación de voto por los partidos obreros reformistas, como medio para desenmascarar, delante de los ojos de las masas, la política de traición de las cúpulas de aquellos partidos, que rechazan la unidad del movimiento obrero en las luchas contra la burguesía.

Pero, en el caso de la lista Ferrero-Diliberto -la así llamada lista "comunista"- nos encontramos sólo frente a los restos partido obrero. Triturados en mil corrientes internas, faltos de arraigo entre los trabajadores, reducidos al mínimo en sus energías militantes, Rifondazione, privada de su líder máximo, Bertinotti, que ha elegido apoyar, aunque apartado, a Izquierda y Libertad de Vendola, y el PdCI, no han superado la catástrofe que los ha arrollado después del sostén a las políticas antiobreras y guerreristas del gobierno Prodi.

Qué superen el mínimo de la barrera del 4% poco cuenta: la crisis de militancia de los dos partidos está a la vista de todos: locales vacías, ausencia de activistas en las luchas, continuAs escisiones a nivel local y nacional, de Bolonia (dónde Rifondazione ha padecido tres escisiones en tres meses, quedando con un puñado de activistas) a Cerdeña, dónde al día siguiente de las elecciones regionales, la mayoría de las secciones ha salido del partido.

Ciertamente, el desmoronamiento de los partidos que han traicionado la causa comunista a favor de la colaboración de clase y el gobierno con la patronal no significa, automáticamente, el crecimiento de los partidos revolucionarios. Pero, indudablemente, se abre un espacio: es este espacio que el PdAC, con su pequeño pero sólido patrimonio de militantes armados de un programa de clase, quiere ocupar. No votaremos, por lo tanto, en las elecciones europeas, la "lista comunista" de Ferrero y Diliberto, la lista de quien sólo tiene para proponerle a los trabajadores nuevas traiciones. En las municipales, tenemos nuestras propias listas.

El PdAC en las elecciones municipales administrativas: una ocasión para la propaganda revolucionaria

El PdAC no es un partido "abstencionista". En la tradición del bolchevismo (1), reivindica el empleo de las elecciones como un extraordinario medio de propaganda revolucionaria. Es lo que están haciendo los compañeros y las compañeras del PdAC en las las elecciones municipales, donde presenta listas propias con programas de clase, incompatibles con este sistema económico y social.

No tenemos temor de decirles a los trabajadores, cada vez que utilizamos los raros espacios ofrecidos por la prensa y los medios de comunicación, que ningún gobierno, local o nacional, que salga de las urnas podrá dar una respuesta a las necesidades de los proletarios. La alternativa de los trabajadores saldrá de las luchas, de las huelgas, de los comités de lucha y de las ocupaciones de las fábricas: sólo con la conquista del poder de parte de los trabajadores será posible derribar el capitalismo, poner punto final a la explotación del trabajo, trasladar la producción a las manos de toda la sociedad (sustrayéndola al control de unos pocos). Esto es lo que les explicamos a los trabajadores en las asambleas e iniciativas públicas que estamos organizando en las provincias y en los ayuntamientos donde presentamos nuestras listas. Los trabajadores, mientras desertan de las sedes vacías del PRC y del PdCI, nos reconocen coherencia y, a menudo, nos escuchan con atención.

Con el mismo objetivo, propusimos a todas las fuerzas a la izquierda del PRC para construir una lista común, sobre un programa basado sobre la independencia de clase, con ocasión de las elecciones europeas, respetando las diferencias, algunas no pequeñas, que nos dividen. La ley electoral antidemocrática, en efecto, impide de hecho, la presentación de aquellos partidos que no tienen ya un grupo constituido en el Parlamento italiano o europeo, obligando a la recolección de uma absruda casntidad de firmas. Sólo uniendo a las fuerzas a la izquierda del PRC se habría podido intentar esta empresa. Pero, una vez más, hemos tenido que constatar -como en ocasión de las pasadas elecciones políticas- que también para las principales, aunque pequeñas, organizaciones de la izquierda "anticapitalista", Izquierda Crítica y PCL [Partito Comunista dei Lavoratori], la propensión a "cultivar la propia huerta" supera la voluntad de hacer crecer también las luchas y una expresión de ellas en la campaña electoral.

Ambas han rechazado la lista del PdAC. Izquierda Crítica ha preferido volver la espalda a los revolucionarios y emprender una negociación con el ex ministro Ferrero para una presentación común con Rifondazione, negociación quebrada in extremis, así que ha tenido que renunciar a la presentación a las europeas. En cambio, el PCL ha preferido recurrir esta vez a una "estafa" electoral: se presentará sólo en tres circunscripciones gracias a la firma del europarlamentario Giulietto Iglesia, electo en las listas De Pietro -Occhetto, a pesar de que la ley electoral para las europeas no permite la candidatura con la firma de un solo parlamentario. Mientras las otras circunscripciones han rechazado las listas del PCL, por falta de los requisitos; en tres circunscripciones han sido admitidas por un "desliz".

Es muy significativo que tanto el gobierno Berlusconi como el PD hayan cerrado los ojos sobre esta violación de las normas antidemocráticas que ellos mismos han producido: más bien la cosa es apreciada por sectores del PD como útil para debilitar la lista PRC-PdCI y favorecer a Izquierda y Libertad de Vendola, más dispuesta a tomar en consideración futuros planes de convergencia.

Claramente, no seremos nosotros los que invoquemos el respeto de las leyes burguesas, por demás antidemocráticas y estafadoras, como las que regulan la presentación para las europeas. Pero debe ser señalado que los jefes del PCL, con tal de preservar la presunta autosuficiencia de su partido, prefieren ahora ganarse un cuarto de hora en la televisión, mientras una lista unitaria de la izquierda no oficialista habría podido intentar la recolección de firmas para estar presente nacionalmente.

Izquierda Crítica y el PCL se presentarán en algunas elecciones municipales con programas que, generosamente, definimos como "confusos". En otras Izquierda Crítica se presenta en coalición con listas cívicas o de partido más a la derecha de la "lista comunista", como en Liorna, dónde está en alianza con los Verdes y con una lista cívico reformista. El PCL presenta programas a menudo indistinguibles de los del PD, como en Finale Ligure, dónde proponen una asesoramiento "más ecuánime y moderado" del presupuesto, una mejor gestión de los fondos europeos, la realización "por fin" de las leyes regionales por los parques y el medio ambiente, la regulación "con cada instrumento legislativo permitido y con desgravaciones fiscal del mercado de los alquileres", etcétera.

Si no tiene sentido dar el voto a los "restos" de partidos obreros como el PRC y el PdCI, todavía menos sentido tiene dar el voto a micro-organizaciones como el PCL, faltos de un programa obrero y, sobre todo, totalmente autoreferenciales y desinteresadas en el crecimiento y la victoria de las luchas.

Por estas razones, pedimos el voto, en las municipales, para el Partido de la Alternativa Comunista. Es decir, para el único partido que se presenta con un programa de clase. En las elecciones europeas, y donde el PdAC no se presenta en las administrativas, les proponemos la abstención a los trabajadores de abstenerse, o escribir sobre la ficha electoral: "Fuera los patrones y sus gobiernos, el poder a los trabajadores."

1. Vease, sólo a título de ejemplo, la "Resolución por la tercera conferencia del Partido socialdemócrata ruso" escrita por Lenin en el 1907: "una justa táctica exige, también cuando existen todas las condiciones propias de una época revolucionaria, la participación a las elecciones."


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