| Segundo congreso del Partido de Alternativa Comunista |
| Escrito por PDAC | |||
| Sábado 27 de Junio de 2009 00:00 | |||
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El crecimiento en las luchas de un pequeño pero real partido de militantes Es un partido en que la elaboración de las posiciones es un trabajo colectivo. Ésta es, sin dudas, una de las características del PdAC, que hace poco cumplió los dos años y recorre el camino hacia su Segundo Congreso Nacional. Después de dos días de intensa y apasionada discusión en el Consejo Nacional, se han votado cuatro textos que, en los próximos meses, serán discutidos y modificados por los militantes y, luego, definidos por el Congreso Nacional, que se desarrollara en enero próximo. Los textos y el temario del congreso Son cuatro textos. El primero es el de las Tesis políticas y programáticas del partido, es decir una puesta al día de las Tesis del congreso fundacional articulada sobre los cambios en la situación política y social, caracterizada por la crisis internacional del capitalismo, su consiguiente reagudización de los conflictos de clase, la crisis histórica de la socialdemocracia que, en Italia, se entrelaza con una crisis coyuntural de los reformistas recientemente salidos del gobierno Prodi. Segundo documento, un material de análisis de la crisis económica internacional, su desarrollo en Italia y sus reflejos sobre la lucha de clases. El tercero, un documento sobre la fase política nacional. Y el cuarto, una actualización del Estatuto, más precisamente algunas reglas, dejando inalteradas las normas de un partido que se construye sobre las bases del centralismo democrático leninista. Los cuatro textos, controvertidos, modificados y aprobados por unanimidad por el Consejo Nacional, serán en breve hechos públicos y, por lo tanto, reexaminados en los próximos meses por las secciones del partido que elegirán, a fin de año, los delegados al congreso nacional. Dos años de vida: la confirmación de un método No pocos de nuestros adversarios y competidores políticos pronosticaron, hace dos años, pocos meses de vida al PdAC. Se jactaron de los propios y supuestos grandes números y ridiculizaron nuestro tamaño, como se recordara, en sus periódicos y entrevistas de TV. Por ejemplo, el PCL (sigla en italiano del Partito Comunista de los Trabajadores) e Izquierda Crítica, aún en la campaña electoral de 2008. Se burlaban de nuestra pretensión de construir un partido del tipo bolchevique, es decir de militantes en lugar de "miembros" (es lo que hicieron, por ejemplo, algunos dirigentes de Refundación Comunista, el PRC), y rigurosamente acotado en sus posiciones programáticas marxistas en lugar de fundarse en tres o cuatro puntos genéricos. De su parte, tuvieron una visibilidad "triple" en los medios (no en virtud de particulares méritos, sino sólo como consecuencia de los "escándalos" periodísticos en que incurrió su líder, en el caso del los dos grupos centristas); o por la presencia en el gobierno, en lo que al PRC concierne. De su parte, tuvieron también muchos más medios financieros, derivados, a menudo, de haber sido, por años, electos por proporcionalidad en las instituciones del PRC[1]. Pero luego las cosas fueron diferentes. Aquel PRC ya no existe más: se rompió en pedazos, y hasta el dirigente que encarnó el partido, Bertinotti, ahora apoya un proyecto adversario y competidor, basado sobre el rechazo de aquel último "vestigio de comunismo" ("palabra impronunciable") En cuanto al PCL y a Izquierda Crítica, el "atajo" que ambas han tomado (organizaciones laxas, posiciones genéricamente anticapitalistas y programas de "cuatro puntos" para "agrupar" a activistas animados, a menudo, de proyectos muy diferentes), se ha revelado inútil porque, a diferencia de para lo que debería servir un "atajo", no los ha llevado muy lejos del punto de partida (o quizás incluso más atrás). En cuanto a nosotros, seguimos a siendo (como todos, ¿no?) "poca cosa". Pero nuestra presencia en las calles, en las asambleas, en cada ámbito no es nunca inferior (y a menudo es superior), al de organizaciones que siguen jactándose de no ser "pequeñitas" como nosotros. No es un problema de números No hacemos esta comparación para "alentarnos" ni por soberbia. Somos muy conscientes de la extrema pequeñez actual y la de nuestros medios frente a la tarea gigantesca de construcción de un partido revolucionario. Sin embargo, no podemos dejar de constatar (y no deberíamos ser los únicos en hacerlo) que, evidentemente, no hay "atajos" en la construcción de un partido comunista que aspira a tener influencia de masas. Hoy, no somos ese partido ni tampoco los son las otras dos principales organizaciones que nos escindido de Refundación. Tampoco lo son, ni por cantidad ni por posiciones, las dos fuerzas que se han presentado a las pasadas elecciones de junio alrededor de Ferrero o Vendola. Nosotros pensamos (y serán los que comprobarán si es así) que el haber adoptado el programa y el método leninista de construcción de un partido, tanto a escala nacional como internacional, constituye un punto a nuestro favor. Porque se está demostrando una vez más (y no es la primera vez en la historia) que no es la "imagen" ni los números (a menudo de "miembros" en gran parte pasivos) de las organizaciones centristas y reformistas los que hacen el partido sino su organización y su programa. Organización y programa que, en determinadas condiciones de ascenso de las luchas (como las que nos encontraremos también en Italia), pueden multiplicar pequeños números con extrema rapidez, si el partido sabe estar al interior de cada lucha utilizando un programa transitorio. Es lo que Trotsky pensaba al afirmar que "algunos centenares organizados valen más que millares desorganizados". Construir un partido de militantes revolucionarios significa renunciar (en una fase no revolucionaria) a los grandes números. Siempre ha sido así en la historia del movimiento obrero. En estos dos años, hemos tratado, sencillamente, de asentar una parte de los fundamentos del partido que queremos: la mayor parte del trabajo todavía está delante nuestro. Pero (y éste es el punto central) los fundamentos que hemos edificado con muchos sacrificios se están revelando firmes y por lo tanta, continuaremos con la razonable esperanza que los "pisos superiores" se sujeten. El PdAC dispone de una primera pero preciosa selección de cuadros que, a menudo son faltos de anteriores experiencias políticas, porque son jóvenes y "jovencísimos". Pero están creciendo y se están formando sobre las bases del trotskismo en una actividad militante dentro de las luchas políticas y sindicales. Dispone de un periódico, Proyecto Comunista, que no tiene competidores (por regularidad y calidad) en ningún otro periódico de la extrema izquierda. Dispone de uno de los primeras páginas web, por número de accesos, de la izquierda italiana. El PdAC es la única organización de la extrema izquierda, y de la izquierda en general, que organiza constante y regularmente una actividad de formación teórico de sus militantes. El PdAC está integrado plenamente al trabajo internacional de la LIT-CI, en un proceso de elaboración común, de iniciativa conjunta con las otras secciones, a partir de las de Europa. Y en este recorrido y debate común se están formando de los cuadros militantes que tienen en conjunto una mejor visión política no limitada a los estrechos confines nacionales. Un congreso abierto Enumerados los puntos a nuestro favor, emergen, con todavía mayor evidencia, los límites y la distancia enorme que nos separa da aquel partido que hoy sería necesario para desarrollar consecuentemente las luchas. La ausencia de ese partido revolucionario en Italia resulta aún más grave en una fase de posible ascenso de las luchas. Pero al mismo, esas luchas (no es una contradicción, es la vida real) son las que pueden constituir la levadura de pequeñas organizaciones. He aquí porque hemos elegido que el congreso no sea sólo un momento de mera discusión interna. El Congreso es una instancia de debate y comparación de posiciones pero también es un momento de cosechar nuevas fuerzas. Es por esto que no hacemos las tareas del congreso formalmente en una semana, sino que abrimos un largo "período congresual", que se desarrollara hasta el otoño, para presentar nuestro programa, la pequeña pero viva y existente realidad que hemos construido. Que no es un fin en sí mismo sino es un patrimonio precioso a disposición de la construcción del partido revolucionario. Los interlocutores privilegiados de este período congresal son los centenares de compañeros y compañeras con los que cada día trabajamos en las luchas políticas y sindicales, en los movimientos, en todas las realidades dónde estamos presentes. A cada militante activo que se identifique con los ejes y bases fundamentales de nuestros textos programáticos (que no contienen nuestras "invenciones" sino sólo el intento de articular el marxismo revolucionario en la realidad actual) les proponemos inscribirse en estas semanas en ell PdAC y participar plenamente del congreso. Nuestro congreso es abierto a todos los que quieren intentar construir un partido nacional e internacional para (como dijo Trotsky con un énfasis que no aparece excesivo en esta etapa de crisis, guerras y revoluciones) avanzar en solucionar la crisis histórica de la humanidad, es decir, en definitiva, a la crisis de dirección del movimiento obrero. No hay momento mejor que éste para intentarlo. [1] Las organizaciones a que hace referencia la declaración (PCL, Sinistra Critica y la propia corriente que origen al PdAC) eran, hasta poco tiempo atrás, corrientes internas de Refundación Comunista.
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