| El G8 en L'Áquila: usar el terremoto y amordazar el disenso |
| Escrito por PDAC | |||
| Miércoles 08 de Julio de 2009 00:00 | |||
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Escribe Alberto Faccini, coordinador del PdAC en la región de Abruzzo
El Abruzzo es una región golpeada por el terremoto [NdR, ocurrido el 29 de abril pasado] que ha agudizado la ya difundida crisis económica (son innumerables las empresas que están cerrando); una región que ya vivió los gobiernos de centroizquierda, cuyas experiencias se han quebrado por acusaciones muy fuertes a sus máximos exponentes, acusaciones que no han sido pagadas por los "interesados" sino por los ciudadanos abruzzeses, a través del desastre de las cuentas de la salud, que han llevado a la reintroducción de los odiosos ticket sobre los remedios, al no otorgamiento de la estabilidad a los trabajadores precarios de los AUSL (sistema de salud), además de los centenares de trabajadores del "famoso" Angelini, gran acusador de Del Turco y propietario de numerosas clínicas privadas, que no ven un sueldo hace meses. Porque un G8 en L´Áquila: ¿voluntad de amordazar el disenso? Cada visita de Berlusconi a la región sirve par innumerables servicios televisivos, el conflicto es mediáticamente inexistente, cada día se registran tensiones en los campamentos [NdR: donde viven los refugiados del terremoto] y poco o nada se sabe. Ni una palabra en los periódicos nacionales sobre los pueblos de la provincia de la Áquila, 49 ayuntamientos considerados "devastados" por el gobierno y excluidos de ayuda, que están en continua movilización. Hasta en el corazón de la misma ciudad de La Áquila, después del clamor de los primeros momentos y después de las primeras promesas de reconstrucción, la junta municipal ha autorizado, el 12 de mayo pasado, a los ciudadanos aquilanos que tienen esa posibilidad a edificar una "manufactura temporal", que no es otra cosa que una barraca (1). ¿En este contexto, cuál pudo ser el instrumento más incisivo para ocultar las dificultades de la reconstrucción? ¿Para ocultar las investigaciones que deberían indagar sobre las responsabilidades de los derrumbes tan dramáticos como evitables, si se hubiera construido según las precisas técnicas de construcción? ¿Cuál es la solución? En una región derrumbada material y socialmente, se desarrollará el encuentro de los países del G8. Una elección que se monta a caballo de la "instrumentalización del desastre" y del desafío a las organizaciones que se oponen al G8. En la inmediatez de los hechos, el propio Berlusconi dijo: "no creo que el No Global [NdR: referencia a quienes se oponen a la "globalización"] tendrá la cara de venir a estos lugares a organizar manifestaciones duras como aquellas a que nos han acostumbrados en el pasado" (2). Pero en los periódicos sí se plantean los riesgos de las manifestaciones. El procurador de La Áquila, después de haber dicho que, además de los manifestantes pacíficos, también podrían haber "contestatarios violentos", ha afirmado: "Puesto que La Áquila incluso es siempre un escenario triste, donde todos tratan de hacerse notar, no excluimos que también los manifestantes, por motivos justos o equivocados, aparecerán aquí y harán manifestaciones sobre las que nosotros estaremos atentos." (3) No es difícil imaginar que, donde se detectasen tensiones, se buscaría ahogar las respectivas respuestas, desde los llamados No Global a los ciudadanos de la Áquila y los pueblos excluidos de la reconstrucción. Las poblaciones locales, ya obligadas a vivir en campamentos donde su libertad es limitada fuertemente (hay campamentos donde se entra y se sale sólo con el "documento de identidad" y en los que "cada concentración de naturaleza política tiene que ser autorizada" (4)), verán su ciudad ulteriormente militarizada con una concentración de fuerzas del orden que siempre es el marco de la cumbre de los "grandes" y que, en este caso, será aún más masiva, se dice que desde una semana antes serán cerradas las principales vías de comunicación que llevan a la ciudad. Organización de las protestas Una primera importante etapa para una protesta de la población abruzzese ha sido el pasado G8 sobre economía, realizado en Lecce, el 12 y 13 de junio pasados. En la ciudad salentina, se realizó una marcha de "movimientos", acompañados por el PdAC pugliese, en el que unos 5.000 participantes definieron covocarse en La Áquila, lo que será el momento de mayor respuesta a las políticas económicas de las grandes potencias económicas mundiales. Las organizaciones contra el G8, considerando impracticable el desarrollo de una contracumbre NO G8 y de una marcha internacional en La Áquila (sea por los perfiles organizativos o por respeto hacia la población golpeada y castigada por el terremoto) han planeado una serie de iniciativas del 2 al 10 de julio. El 2 de julio se han desarrollado muchas iniciativas en Cerdeña; el 3 en Bonefro un congreso sobre la "economía de la catástrofe"; el 4, manifestaciones en Vicenza contra las bases EE.UU.; el 7 de julio, en Roma, con ocasión de la llegada de los "grandes", se realizará el "Día de la Recepción a las Potencias de La participación masiva en las iniciativas en el territorio abruzzese será el medio más incisivo para manifestar la solidaridad con la población golpeada y la oposición a las políticas del capitalismo que mostrará, con ocasión de la cumbre, su rostro más cínico, bárbaro y represivo. Notas (1) Como informa repubblica.it, (22/05/2009): "L'Aquila, ricostruzione fai-da-te. Chi può si edifichi un ricovero". (2) corriere.it del 23.04.2009 (3) primadanoi.it del 13.06.2009 (4) Entrevista a un "habitante" de campamentos, reproducida por repubblica.it (22/05/2009), en el articulo ya citado. REUNIÓN DEL G8: PRUEBAS TÉCNICAS DE REPRESIÓN Declaración del PdAC sobre las veintiuna detenciones previas la reunión del G8 Veintiuna detenciones de estudiantes: los aparatos represivos del Estado se entrenan en vista del "otoño caliente" Organicemos la defensa obrera El lunes por la mañana, en muchas ciudades de Italia, la policía ha realizado 21 detenciones de estudiantes que, en los pasados meses, han participado en las movilizaciones contra el desmantelamiento de la escuela pública. El pretexto fue "tener bajo guarda" a presuntos "facinerosos" que el 19 de mayo pasado, en Turín, con ocasión de la movilización en oposición a la cumbre de la reunión del G8 sobre universidades, habrían provocado los choques con las fuerzas del orden burgués. En aquella ocasión, miles de manifestantes atravesaron las calles de Turín al grito de "nosotros no pagaremos vuestra crisis" y fueron rodeados y apaleados, cosa que también se ha repetido recientemente en Vicenza. No es casual que estas detenciones se realicen justo en la víspera del G8 [NdR: cuyos líderes se reunirían hasta el 10 de julio en la ciudad de La Áquila, Italia] y, sobre todo, en vista del otoño. Se trata de una advertencia y, al mismo tiempo, de una provocación: el mensaje que los aparatos represivos quieren dar a las futuras movilizaciones es el de la "línea dura." Es evidente que, también en nuestro país como en el resto de Europa, la situación en otoño se pondrá explosiva: millones de trabajadores se encontrarán sin trabajo, situación que podrá azuzar agudos conflictos. Los patrones, en breve, ya no podrán tener confianza en los "amortiguadores sociales" (como el fondo de desempleo) para atenuar los conflictos conflicto: los choques se producirán contra el capitalismo en crisis y el capital, como siempre en la historia, empieza a organizar sus bandas armadas, desde la policía a los parapolicías. El Partido de Alternativa Comunista expresa su solidaridad a los detenidos. Frente a la violencia de los guardianes de los patrones, obreros, estudiantes, trabajadores e inmigrantes no tienen sino una dirección a seguir: la organización de la autodefensa, a partir de los piquetes de huelga y de los comités de lucha. Ellos se preparan a apagar el "otoño caliente": los trabajadores y los estudiantes tendrán que estar listos a contestar y contraatacar.
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