| La lucha de los trabajadores de Innse |
| Escrito por PDAC | |||
| Martes 18 de Agosto de 2009 00:00 | |||
|
LEONES Y BUITRES Demasiados "padres" para una victoria que abre el "otoño obrero"[1] Escribe Francesco Ricci Las razones de la satisfacción por la lucha de la empresa metalúrgica Innse se ven rápidamente. Estamos ante el ejemplo de una lucha obstinada y a contracorriente, que se inició antes que se encendieran los reflectores mediáticos (la elección de los "tiempos" de parte de los obreros ha sido óptima: en otro período del año difícilmente la TV habría llegado); una lucha a la que nuestro periódico, Progetto Comunista (y estamos orgullosos de eso) dio amplio espacio desde hace algunos meses[2], cuando el conjunto de los muchos (demasiados) "amigos" actuales de los obreros de Innse no aparecían, o se empeñaban bajo otras telecámaras. Un caso ejemplar de lucha que no se detiene ante los "rituales" impuestos por las burocracias sindicales; una lucha que desafía la legalidad burguesa y el sagrado "derecho de propiedad"; con una unidad completa entre todos los trabajadores de la fábrica; que sabe crear atención, volviendo a llamar a la solidaridad de los trabajadores y los militantes de toda Italia. Una lucha (he aquí el punto fundamental) que indica la necesidad de un protagonismo directo de los trabajadores en el próximo otoño, cuando los despidos alcancen niveles masivos. La reflexión podría parar aquí si no fuera que bandadas de buitres están sobrevolando alrededor de esta batalla y de la victoria muy frágil que ha sido conseguida. Porque, para ser sinceros, tenemos que hablar de "victoria parcial" y mediada. Para hacerlo, necesitamos estar fuera del coro de estos días, corriendo el riesgo de que nos acusen de ser "doctrinarios" y "sectarios", justo por los Cremaschi, Rinaldini, Ferrero, etcétera, que hoy sólo se quieren apropiar de esta victoria, sólo porque a último minuto acudieron y se sumaron para hacerse tomar por las telecámaras, mientras, al inicio, ni siquiera sabían de esta lucha. Como ha sido denunciado justamente por los trabajadores de Innse cuando han visto llegar, junto a muchos compañeros sinceramente solidarios (trabajadores, militantes sindicales y políticos), también un número excesivo de burócratas y "estrellas de TV" regionales que, a menudo, incluso antes de informarse sobre los hechos, se precipitaron hacia la primera telecámara encendida para hacerse entrevistar o, por lo menos, ser enfocados sobre el fondo. Una victoria con demasiados padres Un elemento inquietante son las declaraciones de satisfacción que llegan de todas partes. Si los obreros de Innse han colgado una graciosa pancarta con la frase Hic sunt leones ("Aquí están los leones"), necesita ser advertido el hecho de que, alrededor de los leones, vuelan muchos buitres. Los que se declaran satisfechos son, en efecto, de veras, demasiados; quizás porque las victorias, como Keats nos enseñó, a menudo tienen demasiados "padres". Pasando por los burócratas sindicales y los dirigentes de la izquierda ex gubernamental, llegados a último minuto, retaguardia de cada lucha. Pero, ¿y los dueños? Sin embargo, el coro es unánime: el nuevo dueño está satisfecho; los patrones están satisfechos en general; está satisfecha la prensa patronal, en particular, a partir de aquella del área de influencia del PD[3]. El "caballero" Attilio Camozzi, el nuevo dueño, que se jacta de una amistad con el intermediario del acuerdo, Maurizio Zipponi, (ex dirigente de la FIOM [Federación de Obreros Metalúrgicos], luego miembro de la secretaría de Rifondazione Comunista, después ligado al PDL de Nichi Vendola y, finalmente, abjurado del comunismo) y felicitado por la conclusión del hecho y por su adquisición, (por 4 millones de euros), de Innse, Él ha explicado qué ahora hace falta "arremangarse": "hará falta trabajar de más. Producir lo que quiere el mercado. Reducir el ausentismo"[4]. Camozzi, modestamente, no quiere ser llamado "dueño": "El dueño es el mercado"[5], como "emprendedor", (bondad suya), considera estar no sólo con sus familiares multimillonarios sino también con los obreros, con los que tiene una relación "de padre a hijo", incluso para organizar con los trabajadores de su empresa "torneos de fútbol", como nos cuenta, compadecido, el diario Repubblica[6]. "Es alguien que se ha hecho a sí mismo", nos informa la prensa, y ahora tiene un buen número de empresas, con 3.500 empleados (1.600 en China). Un "bienhechor internacional", en fin, "un dueño serio" como lo ha definido Paolo Ferrero[7]. Ciertamente, precisa al periódico de la Confindustria[8], "Ahora hay que tirar todos del mismo carro, dueño y obreros." La prensa privada se ha alineado... con los obreros. Lo ilustra, con gran lucidez, el periodista Luciano Gallino, en Repubblica, escribiendo: "Hay que esperar, en interés general (NdR: que, traducido, significa el interés de los patrones que pagan a Gallino para escribir estos artículos) que las protestas en otoño adoptarán formas parecidas (NdR: en su lectura, que deforma la lucha del Innse, iniciada mucho antes del "episodio de la grúa", como veremos luego), es decir: en lugar de huelgas y ocupaciones, 'accionas mediáticas'" para llamar la atención de quién corresponda, que se preocupará luego de arreglar las cosas, en nombre del famoso "interés común" de patrones y obreros. Por lo que concierne a las burocracias sindicales, sus declaraciones son acordes con las de los patrones. La visión de la burocracia dirigente de la CGIL[9] está bien resumida en una entrevista concedida por Guglielmo Epifani (su principal dirigente) que ha reivindicado un sindicalismo "que sepa poner juntos los intereses de patrones y obreros", y ha hecho notar que en Innse, a diferencia de Francia, donde los obreros han secuestrado a los gerentes, "el riesgo sólo lo corren los trabajadores". Finalmente, ha vuelto a llamar a los patrones a "tener un alto sentido del deber del empresario y de su responsabilidad social."[10] Sobre la misma falsedad giran las declaraciones que dieron Rinaldini y Cremaschi, además de todos los dirigentes de la izquierda oficialista, desde Ferraro a Diliberto, pasando por Bertinotti. El leitmotiv es el que ya el viejo Marx, si la memoria no nos traiciona, atribuyó como connotación del "socialismo burgués" en el Manifiesto, el verdadero, aquel de 1848: hacer creer a los trabajadores que los burgueses lo son en interés de la clase obrera. Los elementos importantes de la batalla de Innse Los elementos realmente importantes de la batalla obrera de Innse son, entonces, otros y están apuntados debajo del cúmulo de interpretaciones interesadas hechas por los patrones, sus amigos sindicalistas y la izquierda oficialista (o aspirante a tal). Hay que tener bien presentes tres cosas, para no falsificar los hechos. Primer, que si ha sido alcanzado y 49 obreros no han sido despedidos, solamente 15 de ellos ahora volverán a la producción, mientras que los demás serán puestos en el "fondo de desempleo extraordinario". Hay una conservación de los puestos de trabajo, pero es muy precaria. Segundo, que el pretendido "modelo Innse" (en la lectura que dan los burócratas reformistas) es una "falsificación amarilla", como amarillos son los sindicatos de estos sindicalistas. Su "modelo Innse" significa que, en otoño, los trabajadores deberían limitarse a levantar un poco el tono, a hacer alguna movilización ritual, como mucho llegando a alguna "acción mediática" (como ellos consideran lo de Innse), para luego apartarse en buen orden, dejando hacer a las burocracias. Pero no es así: ya sea porque estamos en plena crisis capitalista de superproducción, y el problema no se resuelve, en general, reemplazando un "dueño especulador" por un "dueño serio" (todos los "dueños serios" son especuladores, a escondidas de Ferraro); ya sea porque la lucha de los obreros de Innse (que hemos documentado en nuestro periódico dese hace muchos mese), no se ha limitado a la "acción mediática" de que se ha hablado en estos días (es decir, a los cinco compañeros subidos sobre la grúa) sino que ha durado casi un año y medio, con ocupación de la fábrica, bloqueos viales, meses de autogestión y control del establecimiento. Innse: antesala de un "otoño obrero" Entonces, si patrones y burócratas sindicales se ilusionan que, en otoño, los obreros sólo harán un poco de" escenificación", se equivocan mucho. Por el contrario: es justo la lucha de Innse, con su victoria parcial y con su ejemplo, lo que ya está provocando contagio, indicando un método general para un septiembre exactamente opuesto al que querrían los patrones: luchas no rituales, radicales, a ultranza, huelgas, ocupaciones de fábricas (extendiendo una práctica que, ya en los meses pasados, ha afectado decenas de casos, ignorados por la TV), coordinación nacional de las luchas. Para empezar. Luego, para alcanzar incluso algo más que una importante victoria parcial, continuando como con la imposición de la expropiación sin indemnización de las fábricas bajo el control de los trabajadores, única respuesta realista e inmediata a los despidos masivos, en una perspectiva de ascenso general y unitario de las luchas contra la patronal y su gobierno. Éste es "nuestro otoño". Y no bastarán los buitres reformistas para preservar los dueños de los leones obreros. [1] Referencia al "otoño caliente" de 1921, una gran oleada de ocupaciones de fábricas por sus trabajadores. [2] "Los obreros de Innse Prensas resisten! Luchas obreras en la región milanesa", entrevista de la sección milanesa del PdAC, Progetto Comunista Nro. 19, febrero de 2009. [7] Dirigente de Refundación Comunista, ex ministro del gobierno de Romano Prodi. [8] Entrevista a Camozzi Sole 24 Ora (13/08/2009). [9] Principal central sindical italiana. [10] "Ha sido una bonita página de lucha, quién criticó se tiene que retractar" ("Epifani: a los empresarios les planteo más responsabilidades", Repubblica, 13/08/2009).
|
| Más artículos: ... |
|---|
|

















