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Italia: ningún pesar por los soldados muertos en Afganistán
Escrito por PDAC   
Domingo 20 de Septiembre de 2009 00:00

Estamos con la resistencia por la derrota del imperialismo

¡Nos manifestamos por el retiro de las tropas!

 

Escribe: Francesco Ricci

 

El Partido de Alternativa Comunista no se une al coro unánime de hipócrita piedad por nuestros jóvenes soldados muertos en Afganistán. Las tropas italianas no son tropas de "paz" sino tropas de invasión que, por las ganancias de los grandes accionistas italianos, comenzando con el ENI[1], ocupan los territorios de Asia Central, destrozan poblaciones inermes, hieren y matan cada día a los civiles y los milicianos que resisten la ocupación de sus tierras. La relación de muertes entre los soldados ocupante, por lado, y civiles y resistentes, por el otro; es decir, entre verdugos y víctimas, es por lo menos de 1 a 20. Pero nadie es capaz de calcular exactamente el número de muertos por las matanzas de las tropas ocupantes desde octubre de 2001: sólo en Kunduz, hace dos semanas, al menos 200 afganos fueron asesinados por los bombardeos. Los 6 paracaidistas de la Folgore, muertos por la resistencia, llevaron a Afganistán, la "paz" con tanques, helicópteros de combate y morteros.

 

Los responsables de esta guerra y de la matanza cotidiana de afganos, a los que ya ni siquiera los periódicos le dedican sus títulos menores, son los gobiernos imperialistas de centroderecha y centroizquierda de cada país agresor, desde Obama a Berlusconi. Pero también son responsables aquellos dirigentes de izquierda que han sostenido a los gobiernos burgueses y sus guerras.

Resulta hipócrita el lamento de los Ferrero, de los Diliberto[2] y de las izquierdas más o menos "críticas"[3] que, por largo tiempo, integraron los "gobiernos de guerra" y, como integrantes del Parlamento, han votado a favor de la financiación de las misiones coloniales, sin ninguna excepción. En el mejor de los casos, los "críticos" alternaron por meses y meses sus votos a favor (como fue unánime la votación de julio de 2006 y unánime fue el voto a los "Doce Puntos de Prodi") abstenciones y "no participaciones".

 

Después de haber votado las misiones coloniales; después de haber trabajado para subordinar el movimiento contra la guerra a las "políticas de guerra" del PD[4]. La base militar estadounidense de Vicenza ahora es una verdadera lección sobre las que todos callan (salvo este site: véase el artículo de Patricia Cammarata). Hoy, los dirigentes de esta izquierda, siempre subalterna a la llamada "burguesía progresista", invocan "el restablecimiento de una diplomacia de paz y diálogo", como expresó Turigliatto, ex senador y dirigente de Izquierda Crítica, en una declaración casi idéntica a la del ex ministro Ferrero. Como si diplomacia y guerra no fueran una la continuación de la otra, el día y la noche, en un continuo alternarse que sólo defiende los intereses multimillonarios de la burguesía, basados sobre el saqueo de los recursos de otros países, sobre el control de territorios estratégicos para el comercio, sobre el mercado de armas.

 

Por nuestro lado, hay necesidad de parar la guerra. Es necesario, en primer lugar, afirmar la solidaridad incondicional con los pueblos atacados que resisten y se defienden como pueden. Hace falta decir con claridad, sin vueltas, que cada éxito militar de la resistencia afgana, cada golpe inferido a las tropas ocupantes, es un golpe contra el imperialismo y, por lo tanto, a favor de una verdadera paz; es un golpe que debilita los gobiernos como el Berlusconi, ocupados no sólo en la guerra militar en el extranjero, sino también en la guerra social interna contra los trabajadores. Hay necesidad, al mismo tiempo, de retomar y desarrollar (esta vez con plena autonomía de la burguesía, de sus partidos y de todos sus gobiernos) una gran movilización por el retiro de las tropas. ¡Nada de manifestaciones "por la libertad de prensa", promovidas por la " prensa libre " de los multimillonarios de centroizquierda, a remolque del Pd!

 

Es paradójico que, mientras el PD pospone la manifestación "por la libertad de prensa", para sumarse con espíritu de "concordia nacional" alrededor de los ataúdes de los "soldados de paz" del Folgore, muertos en su sucia guerra colonial, la izquierda oficialista y sus apéndices "críticos" esparcen lágrimas por la reenvío de soldados.

 

Es una manifestación en la que acuerdan todos, de Ferrero hasta Ferrando, convocada por la oposición burguesa: la de los banqueros y los empresarios que querrían sacar a Berlusconi, a lo mejor para reemplazarlo hoy con Fini y mañana con Bersani[5]. Es decir, con gente capaz de solucionar la crisis del capitalismo golpeando con más eficacia los trabajadores, en lugar de un "pequeño bonaparte" que, predominantemente, piensa en sus asuntos personales y en las fiestas con prostitutas.

 

Hoy sería necesaria otra manifestación: una por el retiro de las tropas, contra todos los gobiernos de guerra de la burguesía, en apoyo a la resistencia afgana que, a pesar de la disparidad de medios, lucha y tiene en jaque a las tropas imperialista de medio mundo.

 

Sólo la unidad entre las masas populares atacadas por el imperialismo y los trabajadores y los jóvenes de los países agresores puede llevar a la derrota del imperialismo, condición indispensable para poner, de veras, punto final a las guerras, que no son "eliminables" en una sociedad dividida en clases, dominadas por el sistema capitalista.

 

Nunca como hoy, se vuelven actuales las palabras de un gran dirigente comunista que se opuso a la guerra, no invocando la diplomacia de los guerreristas sino llamando a la unidad de los trabajadores de cada país contra los gobiernos de la burguesía. Karl Liebnecht escribió, asesinado hace noventa años por un gobierno de la izquierda reformista contra el que condujo una implacable oposición: ¡El principal enemigo de los trabajadores está en su propio país! Es esta, pensamos, la bandera unitaria bajo la cual llamar a unirse en las plazas a un nuevo movimiento contra la guerra.



[1] Ente Nazionale de Idrocarburi, empresa petrolera italiana.

[2] Paolo Ferrero y Oliverio Diliberto, dirigentes de organizaciones de Refundación Comunista y el PRC, respectivamente.

[3] Referencia a la organización italiana de SU (Secrteariado Unificado), llamada Izquierda Crítica.  

[4] Partido Democrático de centroizquierda, principal fuerza del gobierno de Romano Prodi, predecesor del de Berlusconi.

[5] Gianfranco Fini: presidente de la Cámara de diputados, del derechista Partido de la Libertad; Pierlugi Bersani, dirigente del PD.


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