| La batalla por un sindicalismo de clase |
| Escrito por PDAC | |||
| Sábado 31 de Octubre de 2009 00:00 | |||
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Roma, 23 de octubre, plaza San Giovanni: llamado a la huelga general convocado por el sindicalismo de base En el último período se han producido algunas importantes novedades en el ámbito sindical, desde el inicio de un proceso de unificación de una parte del sindicalismo de base al nacimiento de un debate en la "Red 28 de abril" en vistas al congreso de la Cgil. En ambos ámbitos se han producido, por parte de activistas de diferentes orientaciones, a cuyas dos contribuciones importantes también han contribuido militantes de Alternativo Comunista. Es útil, como premisa indispensable a los objetivos del desarrollo de las luchas que se vislumbran, empujadas por la crisis del capitalismo, profundizar el sentido de la intervención de los comunistas en los sindicatos. Existe un solo medio para poner punto final a la explotación del trabajo por parte del capital: derribar el capitalismo y, por lo tanto, abolir la propiedad privada de los medios de producción y reemplazarla con la propiedad colectiva. En tiempos de crisis, las contradicciones del capitalismo se hacen sentir de modo más agudo: desempleo masivo, miseria y guerras. No es posible poner parches a un sistema económico que presenta brechas en todas partes y que exhibe claramente su estado de descomposición avanzado. Derribar al capitalismo es, por lo tanto, el objetivo final al que tiene que estar dirigida la intervención de los comunistas en los sindicatos, con la conciencia de que "los sindicatos no son un objetivo en si, sino sólo simples instrumentos en el largo camino que conduce a la revolución proletaria" (León Trotsky, Programa de Transición). Sindicatos y capitalismo Para comprender cuál tiene que ser el correcto acercamiento de los revolucionarios a la cuestión sindical (es decir, para entender cómo los revolucionarios tienen que intervenir en los sindicatos) es necesario comprender el papel de los sindicatos en nuestra época. Es evidente, y Trotsky lo ilustra bien en uno de sus últimos escritos, poco antes de morir (Los sindicatos en la época de la decadencia imperialista) que los sindicatos, bajo el imperialismo, no son comparables a los sindicatos de la época de la libre competencia. El imperialismo se caracteriza por el monopolio y por la concentración de los capitales: ésto implica uno estrecha unión con el poder estatal, que se refleja también sobre la organización sindical. Los sindicatos tienen la necesidad de acostumbrarse a la propiedad privada de los medios de producción y de colocarse sobre posiciones "reformistas": el objetivo de las burocracias es garantizar la autopreservación, a cambio de algunas migajas para los trabajadores mejor contratados. En los períodos como el nuestro, cuando la crisis se agudiza, se encogen los espacios de democracia sindical y los grandes grupos capitalistas están cada vez menos dispuestos a aceptar cualquier forma de "autonomía" por parte de los sindicatos: se les solicita "arremangarse" y volverse, a cambio de algunas migajas, los agentes políticos de la burguesía. Es lo que está ocurriendo también en nuestro país: no sólo los "sindicatos amarillos" (Cisl y Uil), sino ahora también la burocracia que dirige el Cgil, en la voz de Epifani, después de haber golpeado los puños en la mesa, por haber sido excluida de las "mesas de concertación", vuelve a vestir las ropas de "guardaespaldas" de las ganancias capitalistas. La propia presidente de patronal, Emma Marcegaglia (en septiembre de 2009), lo ha declarado con claridad: la burocracia de la Cgil se está comportando muy bien y es gracias a Epifani que millones de despidos no se han convertido todavía en un estallido social de gran alcance, como en otros países. En particular, la estrecha unión entre Estado, gran capital y organizaciones sindicales encuentra expresión, sobre todo, en el empleo en gran escale de los llamados "amortiguadores sociales". En primer lugar, el fondo de desempleo, que ya, también a los ojos de los trabajadores, es, cada vez más a menudo, el pasillo al desempleo y que desarrolla, de hecho, el papel de "amortiguador" de conflictos. La intervención de los comunistas Obviamente, ningún sindicato puede reemplazar el partido. Además, hoy en Italia no existe sindicato que se proponga explícitamente la tarea de derribar el capitalismo. El modo mismo en que ocurre la adhesión a un sindicato, sin distinciones entre activistas y no activistas, sin adhesión a un programa, implica la imposibilidad de que un sindicato se dote con un programa revolucionario acabado. Además, los sindicatos necesariamente agrupan una pequeña parte de la clase trabajadora: las capas más oprimidas, y mayoritarias de la clase trabajadora son arrastrados a la lucha sólo en los momentos de excepcional despertar. En estos casos, surgen organizaciones que van más allá de los sindicatos: comités de lucha, comités de huelga, comités de fábrica, etc En estos rompeolas, los revolucionarios tienen que siempre batirse también por la construcción de organizaciones militantes independientes de los mismos sindicatos. Eso no quita que es deber de cada comunista intervenir en los sindicatos. Más aún, como bien Trotsky explica en su escrito, hoy "la intervención en los sindicatos se vuelve en cierto sentido más importante que nunca para un partido revolucionario, lo que está en juego es la lucha por la influencia sobre la clase obrera." Del ahí, que la necesidad de que los revolucionarios intervengan en los sindicatos, incluso en los "reaccionarios", ya fue puesta y elaborada por Lenin y remarcada por la Internacional Comunista de los primeros años, con el objetivo de sustraer a amplios sectores de las influencias de las burocracias dirigentes. Es a partir de este patrimonio teórico, táctico y programático que el Partido de Alternativa Comunista (PdAC), consciente de sus pequeñas fuerzas, ha elaborado y aplicado una táctica de intervención sindical en el que los activistas del partido intervienen tanto en la Cgil, la principal confederación, cuyas direcciones están ligadas al PD, como en el llamado sindicalismo de base: Cub-RdB, Conf. Cobas, SdL, Slai Cobas, etcx. En particular, en la Cgil, los activistas del PdAC se ubican dentro de En esta ubicación, nuestra batalla, desde el principio, se ha articulado en la perspectiva de la construcción de un sindicato de clase, contra la línea de concertación y colaboración de clase de la mayoría. También por cambios en la propia Red 28 de Abril, en términos programáticos y organizativos. Los puntos esenciales en que se ha inspirado siempre la batalla de los activistas del PdAC en la Cgil son resumidos en un documento elaborado como contribución al debate del congreso de la Red, escrito por nuestros compañeros junto a otros activistas de Por lo que concierne el sindicalismo de base, los militantes de nuestro partido son particularmente activos, aunque no exclusivamente, en En la Cub la intervención de los activistas del PdAC se caracteriza por una batalla por la unificación del sindicalismo de base, por la construcción de un sindicato de clase sobre la base de una plataforma reivindicatoria anticapitalista y por la democracia interior. En particular, en la decisión de participar en el congreso constituyente del nuevo sindicato que nacerá de la fusión entre los sectores mayoritarios de la Cub y SdL, nuestros activistas han suscrito y compartido una contribución difundida por activistas de muchas categorías, en ocasión de la asamblea nacional constituyente de mayo pasado. El texto puede leerse: www.sindacatodiclasse.org/documenti.htm Nuestro empeño por la construcción de un sindicalismo masivo de clase en nuestro país continuará, con la convicción de que es necesario realizar la coordinación y la unidad de acción del sindicalismo de base y de los sectores clasistas de la Cgil. Hoy, más que nunca, frente a los ataques cada vez más pesados de la patronal, frente al despido de millones de trabajadores, frente a la exacerbación de las medidas represivas con la clase trabajadora, hace falta luchar para sustraer los trabajadores del peso de las burocracias sindicales y por la construcción de sindicatos que sean expresión de la contraposición de las masas trabajadoras contra el capital. Es decir, basado en la independencia de clase con la burguesía, su Estado y sus gobiernos; que, frente haga de la lucha a fondo el instrumento privilegiado de su acción; que busque el cambio de la actual relación de fuerzas, a partir de la defensa de los intereses de la clase trabajadora. Con este objetivo, hace falta coordinar desde ya las luchas del otoño para desarrollarlas en un sentido anticapitalista. Departamento sindical del Partido de Alternativa Comunista
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