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En este Foro Social Mundial, nada es posible
Jueves 08 de Febrero de 2007 00:00

Terminó la más melancólica edición del Foro Social Mundial, realizado en Kenia. Su vaciamiento político fue evidenciado por la ausencia de sus principales "estrellas"  potenciales, como los presidentes Chávez, Lula y Evo Morales. Lula, por primera vez, fue directo para el Foro Económico de Davos, en Suiza, sin pasar por el Foro Social, como en años anteriores.

 

El "charmé" y poder de atracción del Foro estaban ligados a las expectativas que despertaban los gobiernos reformistas, como el de Lula, y la "lucha contra la globalización". La crisis del Foro coincide con el desgaste de este tipo de gobiernos ante los activistas de todo el mundo y con la necesidad de avanzar más concretamente en la lucha dentro de una perspectiva socialista.

 

Un mostrador de negocios

 

A pesar de haber participado de las primeras ediciones del FSM, el PSTU y la LIT-CI nunca dejaron de señalar  sus profundas diferencias con este evento, particularmente con su prédica por "otro mundo posible", pensado y construido en los marcos del capitalismo. Tampoco el Foro servía, por el rechazo de sus organizadores, para hacer avanzar ninguna propuesta de lucha unificada concreta.

 

La decadencia del FSM (incluso dentro de los limitados propósitos que se proponía) fue debatida en su propio interior. Alex Callinicos, intelectual marxista y organizador del Foro Social Europeo,  por ejemplo, afirmó que "el Foro Social Mundial está muriendo por causa de la sensación terrible de repetición y de que no avanzamos" y completó: "¿Qué será del Foro en 50 años? ¿Cómo queremos ser recordados? (...) ¿No seremos considerados buenas personas, innovadoras, pero que desperdiciaron   una óptima chance de hacer algo diferente?".

 

Si dependiera de la gran mayoría dos organizadores del evento, nada debería ser modificado. Defensores "radicales" de la Carta de Principios del FSM, los socios del gobierno Lula, como Chico Whitaker, defienden que el FSM no debe impulsar acciones concretas.

 

En el 7º Foro, esta situación llegó al límite. Para comenzar, hubo una política deliberada para apartar a los activistas. Realizado en un país donde el 50% de la población vive con menos de 2 dólares por día, el evento tenía una tasa de inscripción para africanos de 7 dólares. Para los habitantes del hemisferio Sur era de 28 dólares y para los del Norte, 110. Sumemos a esto los precios exorbitantes cobrados por la alimentación, el hospedaje y los demás servicios y es fácil entender por qué apenas 10 mil personas participaron de un evento que esperaba reunir 100 mil.

 

Dentro de los auditorios, representantes gubernamentales, como Luiz Dulci (representante de Lula) "debatían" las mejores formas de acomodarse en el sistema y negociar las vidas de sus pueblos. Mientras tanto, los corredores del FSM de Nairobi fueron transformados en un verdadero centro de negocios, con ONGs de todo el  mundo utilizando el evento para vender sus proyectos.

 

Como demostración de los resultados de esta orientación, por primera vez desde su lanzamiento, el año que viene no va haber Foro y sólo volverá  en el 2009.


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