| Un país sin gobierno |
| Escrito por Tomi Mori | |
| Jueves 12 de Agosto de 2010 13:50 | |
En tesis, el peso de Nepal en el escenario mundial no es muy relevante. Es un país pobre, enclavado en el medio de otros países y, como Laos y Bolivia, no tiene costa marítima.
Pero Nepal es famoso por tener en sus tierras el Monte Everest en las imponentes montañas del Himalaya. Nepal es también la tierra natal de Sidharta Gautama, el Buda. Podríamos parar de hablar de Nepal por aquí, pero sería de extremada injusticia ya que es, en la actualidad, un país donde ocurre uno de los más profundos e importantes procesos políticos de la historia de este siglo.
Nepal entró en pleno siglo XXI como uno de los países más atrasados históricamente. Todavía bajo un régimen monárquico hasta 2006, es la última democracia constituida en el planeta, tras la revolución que derrocó al rey nepalés.
Desde el 1° de mayo un país sin gobierno
El 1° de mayo, las masas nepalesas hicieron una multitudinaria manifestación en Katmandú, con medio millón de manifestantes. Al día siguiente, iniciaron la huelga general que ganó fuerza y se transformó en una poderosa huelga general revolucionaria, en la medida en que se prolongó seis días. La huelga, convocada por el Partido Comunista de Nepal Unificado (maoísta), tenía como principal reivindicación la renuncia del entonces primer ministro, Madhav Kumar Nepal, del Partido Comunista de Nepal Unificado (Marxista-Leninista), que encabezaba el frente Popular con el Partido Congreso Nepalés. La huelga general fue interrumpida inexplicablemente por los maoístas, sin que, aparentemente, nada se hubiera conseguido.
Después de la huelga general se inició un complicado, patético y dramático proceso de conchabos políticos entre los llamados tres grandes (partidos), el PCdoN (U), el PCdoN (UML) y el Congreso Nepalés. Madhav Kumar Nepal continuaba como primer ministro, pero ya no lograba gobernar el país. La ficción reaccionaria de formar un gobierno de concertación entre los tres partidos ocupó el escenario nacional. Fueron varias semanas en las que se vio la más baja politiquería, jugadas políticas, con todos los dirigentes políticos haciendo el papel de ciegos, sordos y mudos, todo de acuerdo con las conveniencias del momento. Y, obviamente, acusaciones de todos los lados. Cada uno de los tres grandes, alegando los más variados motivos, exigían para la formación del gobierno de concertación que su partido encabezase el futuro gobierno de frente popular.
Las masas derribaron al Primer Ministro Nepal
El 30 de junio, en medio a la tempestad de la crisis política abierta con la huelga general revolucionaria de mayo, Madhav Kumar Nepal, incapaz de gobernar el país, presenta su renuncia, alegando que lo hacía para abrir camino a la formación de un gobierno de concertación. Pocos días después de haber renunciado, Madhav Kumar Nepal argumentó que había sido traicionado, pues su renuncia no había conducido a la formación de un nuevo gobierno de consenso.
La huelga general había sido interrumpida, pero había sellado el destino del gobierno, derribando a Nepal y produciendo una extraordinaria crisis y vacío político que dura hasta hoy. Los piqueteros de Katmandú, que pararon la ciudad, los militantes del interior, que habían venido a la capital para fortalecer la huelga general, y que habían también parado las provincias, ganaron aunque tardíamente, su batalla.
Cuatro tentativas de elegir un nuevo Primer Ministro en el parlamento fracasan
Tras la renuncia del Primer Ministro Nepal, y la incapacidad de llegar a la formación de un nuevo frente popular en Nepal, el llamado gobierno de concertación, y obedeciendo la legislación, el parlamento hizo cuatro tentativas. Durante los últimos días, todas las tentativas de elegir un nuevo primer ministro fracasaron, ya que ninguno de los tres grandes tiene más de 50% de los cargos parlamentarios y no logran forjar ningún tipo de acuerdo. La politiquería entre los dirigentes de los tres grandes continúa, sin que se pueda prever el resultado, tamaña es la crisis.
La fuerza de la revolución nepalesa
Una visión superficial no permite comprender el actual escenario político nepalés. Cualquier recién llegado podría preguntar si los políticos nepaleses no están locos, si son tontos, o son incompetentes (lo que es muy probable) o si solo piensan en sus intereses propios, que es lo que piensan millones de nepaleses viendo lo que aparenta ser una tamaña payasada política. Pero la clave para comprender la situación actual se encuentra exactamente en la originalidad y en la fuerza de la revolución nepalesa.
Nepal pasó los últimos siglos bajo el régimen monárquico, derribado por las movilizaciones de las masas en 2006. El derrocamiento del rey fue la culminación de una guerra popular lanzada por el Partido Comunista de Nepal (maoísta) en 1996. Los maoístas fueron ganando influencia en distintas localidades, pasando a controlar Rolpa, Rukum, Jajarkot, Salyam, Pyuthan, Kalikot y extendiendo su influencia a distintas partes del país. En 2001 formaron el Ejército de Liberación Popular, que fue dirigido por Pushpa Kamal Dahal, el camarada Prachanda, hasta asumir como primer ministro, encabezando el frente popular. La guerra popular nepalesa duró diez años, con poderosas movilizaciones populares, culminando con la firma del Comprensivo Acuerdo de Paz y el derrocamiento de la monarquía en 2006.
En 2008, los maoístas obtuvieron mayoría en las elecciones para la Asamblea Constituyente y ese mismo año fue constituida la República Democrática de Nepal. El gobierno que surgió de ese ascenso revolucionario fue el frente popular, encabezado por los maoístas del PCdoN (U), a través de Pushpa Kamal Dahal como primer ministro. El frente popular sufrió una fractura, con la salida de los maoístas en 2009, tras la crisis generada por la dimisión del comandante del ejército y la negativa de incorporación de 20 mil soldados del Ejército de Liberación Popular a las filas del ejército nepalés, como había sido acordado en el Comprensivo Acuerdo de Paz de 2006. Aunque fracturado, el frente popular, ahora sin los maoístas, se mantuvo con la coalición entre el PCdoN (UML) y el Congreso Nepalés.
La revolución que había derrocado a la monarquía, volvió al escenario político con la huelga general revolucionaria de mayo que derribó al Primer Ministro Madhav Kumar Nepal y es exactamente la fuerza de la revolución nepalesa que genera la actual profunda crisis revolucionaria e impide que se llegue a algún acuerdo. Aunque las masas hayan sido mandadas de vuelta para casa por los maoístas, con la suspensión de la huelga general revolucionaria, están desconfiando de sus dirigentes, ya que en la vida diaria de los 30 millones de nepaleses que componen el país no hubo ninguna mejoría sustancial. La mitad de la población vive en la miseria, sobreviviendo con un poco más de un dólar por día, y otros millones en la pobreza, con un ingreso un poco mayor.
Revolución o contrarrevolución en Nepal
La actual revolución nepalesa tiene muchas semejanzas con la Revolución Rusa, que llevó a los bolcheviques al poder. Pero también tiene profundas diferencias y son exactamente esas diferencias las que representan el mayor obstáculo para la victoria de la revolución.
Toda revolución es una crisis social objetivamente condicionada, que posee sus propias leyes internas. Comprender las leyes que rigen la revolución nepalesa es de fundamental importancia, pues el Nepal de hoy es el país donde están dadas las condiciones objetivas para una verdadera revolución socialista. No está demás recordar que una revolución socialista en Nepal, en el mundo globalizado, después de caída de la burocracia de los Partidos Comunistas en la mayoría de los países, traería una nueva ola de esperanza a los trabajadores de todo el mundo, que sufren con la actual crisis mundial. Este país, desde este punto de vista es hoy el eslabón más frágil de la cadena imperialista. Nepal, así como Rusia antes de la revolución, es un país atrasado, que tuvo como tarea histórica derribar a su respectiva monarquía. Al derribar a la monarquía, las masas nepalesas son convocadas a romper el atraso político y a presentar al mundo lo que puede haber de más avanzado en la teoría y en la práctica política. Fue así que las masas nepalesas protagonizaron la excepcional e históricamente rara huelga general revolucionaria que duró seis días en mayo. Francamente, mis conocimientos históricos no me permiten recordar ninguna otra huelga general que haya durado tanto tempo.
Mirando en retrospectiva, podemos decir hoy que hubo en mayo una revolución que derribó a un gobierno, el de Madhav Kumar Nepal, aunque haya renunciado recién en junio y continúe como Primer Ministro provisorio hasta hoy, como una especie de espantapájaros en las tierras de la revolución. También como en Rusia de 1917 existió una crisis en las capas dirigentes de la burguesía, que no logró dirigir absolutamente nada en aquel momento. Nepal posee también un proletariado que, aunque sea en comparación numéricamente pequeño, así como en Rusia en 1917, puede ser la vanguardia dirigente de la lucha revolucionaria, dirigiendo al campesinado y las masas oprimidas nepalesas. Esas son las semejanzas entre las dos revoluciones. Ahora, cuando la revolución ha llegado a este punto, viene la otra parte de la historia. O la revolución avanza o la contrarrevolución se organiza para hacer retroceder el proceso histórico. Ese es el significado de que el primer ministro de la India, Singh, haya enviado estos últimos días a un emisario político a Nepal para discutir con los tres grandes. India, que vive sus propios problemas internos, su propia guerra civil, tiene junto con la burguesía nepalesa y los países imperialistas, el mayor interés en estrangular, sea de la forma que sea, la actual revolución Nepalesa. Tampoco al vecino chino le sería interesante una revolución victoriosa en Nepal, pues China también vive diversos problemas, como el de las nacionalidades oprimidas y ahora el ascenso obrero, principalmente, en Guangdong. Una revolución en Nepal ahora sería para India un pésimo ejemplo, ya que los maoístas controlan distintos estados de este país. Para la burocracia china también sería una especie de piedra en el zapato. Y para los imperialistas, que no saben cómo resolver la crisis actual, un problema realmente indeseable.
Una estrategia para la derrota
La gran diferencia entre la Rusia de 1917 y el Nepal de 2010 radica en la cuestión subjetiva de la revolución, o sea, en la estrategia revolucionaria y en la orientación de los partidos que están en la dirección de las masas nepalesas.
Rusia tuvo un Lenin, que con sus Tesis de Abril, logró armar al partido bolchevique y dar un viraje en la orientación de la política revolucionaria, permitiendo que los revolucionarios bolcheviques estuvieran en condiciones de dirigir a las masas en octubre de 1917. Todo el mundo sabe que, sin Lenin, no habría Octubre de 1917.
En el Nepal de 2010, no hay ningún Lenin, ni Trotsky, ni Kamenev ni algo parecido a la dirección de los bolcheviques. Los dos partidos que dirigen a las masas nepalesas, el PCdoN (U) y el PCdoN (UML) basan su estrategia en la teoría de la revolución por etapas. Traduciendo a nepalés, tras la derrota de la monarquía debe haber, a cualquier precio, un período de desarrollo del régimen democrático burgués. Solo después de esa etapa histórica es que se llegaría a otra, el bello día en que esos partidos van a dirigir a las masas al camino de la revolución, no se sabe cuándo. Los dos partidos, a través de sus líderes, están demostrando que están dispuestos a resucitar hasta los muertos para formar un gobierno de frente popular, si los burgueses vivos no se disponen a ser prisioneros en un gobierno dirigido por los comunistas.
Es esa la explicación de la suspensión de la revolución por parte de los maoístas en mayo, mandando a las masas revolucionarias y a la vanguardia revolucionaria, materializada en los piqueteros, de vuelta para casa. Todas las condiciones estaban dadas para la toma del poder y vale recordar también que los soldados del Ejército de Liberación Popular continuaban y continúan acantonados por todo el país esperando su incorporación al ejército nepalés. En vez de avanzar en el camino revolucionario, los dirigentes comunistas nepaleses decidieron llevar la lucha al callejón sin salida del régimen democrático, haciendo todo tipo de negociatas sin laparticipación y la organización de las masas oprimidas nepalesas. Es esa estrategia, de atascar la revolución en el pantano de un régimen incipiente e históricamente innecesario - pues es posible pasar a un régimen de democracia revolucionaria - que puede llevar a la derrota de la revolución nepalesa o a una prolongada agonía.
La necesidad de organismos de poder de las masas
Cualquiera que sea el resultado de los próximos días, la necesidad apremiante es que se organicen estructuras de poder popular, sea a través de los sindicatos, de las asociaciones o consejos de los pueblos de todo el país. La próxima vez que la revolución nepalesa vuelva, necesitará esos organismos para consolidarse.
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En tesis, el peso de Nepal en el escenario mundial no es muy relevante. Es un país pobre, enclavado en el medio de otros países y, como Laos y Bolivia, no tiene costa marítima. 















