| Perú: ¿Qué juventud queremos construir? |
| Escrito por Leonardo I. | |||
| Martes 30 de Marzo de 2010 22:16 | |||
Discutir el presente y las perspectivas de la juventud trabajadora y estudiantil en nuestro país, significa poner sobre el tapete la circunstancia que enfrentamos los jóvenes, por un lado los padecimientos a los que nos condena el capitalismo imperialista decadente: falta de oportunidades, falta empleo, inestabilidad laboral, salarios de hambre, una educación que día a día se convierte más en un negocio que excluye a la inmensa mayoría de jóvenes, etc.; y, por otro lado, la enorme energía que podemos aportar a la transformación de la sociedad actual.
Significa, por lo tanto, discutir también la necesidad de hallar una salida revolucionaria a esta situación. Una salida científica, que se ubique desde el punto de vista de la la clase obrera, la única clase social capaz de destruir las bases mismas de la sociedad actual para transformarla en su contrario.
Vista así, la organización de la juventud para luchar contra el capitalismo y sus nefastas repercusiones, sea en la fábrica o en la universidad, hace parte inseparable de la batalla de la clase obrera por su organización independiente y revolucionaria, por la construcción de una herramienta política, el partido marxista revolucionario, único capaz de liderar al movimiento de masas y llevarlo hacia la victoria sobre sus enemigos de clase: la burguesía y el imperialismo.
Organizar una juventud obrera-estudiantil
¿Qué juventud es la que nos proponemos construir? Una juventud revolucionaria que pelee por la construcción de un nuevo organismo democrático y de lucha del estudiantado para unificar y centralizar su movilización, una juventud dedicada abnegadamente a unificar la lucha obrera y popular con la del estudiantado movilizado, y, al servicio de estos objetivos, una juventud que dispute por la dirección del movimiento estudiantil. Una juventud que se construya en esas luchas con los mejores elementos de la clase obrera y el estudiantado para convertirse en la columna central de cuadros del partido. Ese es el perfil de la juventud que queremos construir.
Sin embargo, dicha construcción no es un proceso lineal ni sencillo. Es necesario formarnos rigurosamente como marxistas para tomar correctamente las tareas derivadas de la lucha de clases y la construcción del propio partido.
Lo es también combatir al reformismo que pregona la conciliación de clases en el movimiento de masas con miras a las elecciones, cuya expresión más clara hoy es el "castro-chavismo" y, desde otro punto de vista, el “indigenismo” al estilo Evo Morales.
Ambas corrientes, detrás de las cuales ha levantado cabeza el viejo stalinismo, intentan borrar las fronteras de clase para arrastrar a los trabajadores y al pueblo pobre, a la juventud que no encuentra salida, detrás de candidatos burgueses que intentan llegar al gobierno para sostener la explotación capitalista adornándola con discursos “radicales” y pseudosocialistas. Ese es el verdadero carácter de las postulaciones de Ollanta Humala, Marco Arana y Alberto Pizango.
Es necesario también dar combate al burocratismo que secuestra las organizaciones de los trabajadores y el pueblo, les roba su democracia y las somete a sus propios intereses. Una juventud que reivindique y pelee por la democracia obrera, la democracia de las asambleas, en contra de los dirigentes que se enquistan en las organizaciones para beneficiarse de ellas y vender sus luchas. Contra ellos levantamos la necesidad de que la base se rebele y los derribe, retomando el control democrático de sus organizaciones. Para eso debe jugar un rol de vanguardia en el actual proceso de reorganización sindical y política que se desarrolla en nuestro país y cuya máxima expresión en el periodo inmediatamente anterior ha sido la enorme reconstrucción de sindicatos.
Finalmente, es necesario que la juventud se construya bajo las banderas de una internacional marxista revolucionaria, que cotidianamente active en forma internacionalista, solidaria con las luchas de los pueblos del mundo contra la barbarie imperialista que saquea nuestros propios recursos con la venia de los patrones nacionales.
Una juventud socialista, marxista revolucionaria
Repetimos que para nosotros son estas son las peleas planteadas para la juventud, así en la fábrica como en la universidad. El espacio para una juventud obrera-estudiantil, juventud de un partido marxista revolucionario tiene asidero en la realidad de la propia clase obrera, que hoy en su mayoría no llega a los 30 años, y el estudiantado. Por tanto, tiene base en las justas aspiraciones de la juventud.
Abrir esta discusión, desde la juventud, significa encarar una necesidad urgente para la clase obrera, para el estudiantado y para nuestra propia organización: agrupar bajo las banderas de la revolución socialista, de la independencia de clase, del marxismo, a los mejores luchadores y activistas, una sólida columna de cuadros revolucionarios para el partido.
Fuente: Bandera Socialista nº 58, marzo-2010, PST – Peru
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