| El sur nuevamente en las calles contra imposición minera |
| Escrito por PST - Perú | |||
| Jueves 22 de Abril de 2010 22:09 | |||
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A pocos días de los sucesos de Chala, donde el gobierno desplegó una represión crimial contra los mineros artesanales causando seis muertes, una nueva lucha remece el sur, en Areqipa, Moquegua y Tacna, en rechazo al proyecto minero Tía María que tramposamente impulsa la transnacional Southern con el apoyo del gobierno.
En Islay, la protesta se radicalizó con un bloqueo de la Panamericana para hacer sentir sus demandas ante la indiferencia de las autoridades. La reacción de los pobladores de Islay tiene razones de peso. Desde hace mucho tiempo viene luchando contra el proyecto Tía María, y el 20 de enero, con movilizaciones masivas, suscribieron un acta con el Gobierno Regional donde se establece su tajante oposición a la inversión minera en la Provincia de Islay y respeto irrestricto a la consulta vecinal popular del 27 de setiembre del 2009. Es decir, las organizaciones populares ya se pronunciaron contra la instalación del proyecto Tía María, pero Southern, con el apoyo del gobierno nacional, quiere meterse a toda costa, fraguando escandalosamente una licencia social que no tiene.
Los manifestantes demandan la presencia del premier Javier Velásquez Quesquén, asi como también con los ministros de Energía y Minas, y de Agricultura.
El proyecto Tía María absorbería las aguas subterráneas de la zona, y los pobladores de la región consideran que eso perjudicará a los cultivos agrícolas. Piden que se deje sin efecto todas las concesiones mineras que se han otorgado en el valle del Río Tambo, y que se construya una represa.
Gobierno busca nuevo hecho de sangre
En Islay más de cinco mil personas, que llegaron en su mayoría procedentes del distrito de Cocachacra, se movilizaron y tomaron las principales vìas de acceso, colocando piedras y troncos en la vía que conduce a Moquegua y Tacna bloqueando el transporte.
La respuesta del gobierno, hasta el momento, no es dar solución a la demanda del pueblo, sino más bien preparar la condiciones de una nueva represión sangrienta. Para ello ha desplazado tropas policiales que actúan con provocación ante la masa justificadamente enardecida. Al segundo día, la protesta casi termina en conflicto cuando un grupo de efectivos policiales pidieron a los dirigentes que desbloquearan la carretera; y al cuarto día, la policía hizo detenciones injustas y, frente a la reacción popular, dispararon a los manisfestantes al cuerpo causando varios heridos.
En Moquegua y Tacna la situación es muy similar. La situación general es de pueblos decididos y movilizados que se han propuesto defender con su vida de aquello que consideran fundamental para su subsistencia. El gobierno lo sabe pero quiere desprestigiar esta lucha asociándola absurdamente a maniobras electorales o a intereses de agitadores, al mismo tiempo que trata de distraer la atención de su ruin papel como gobierno entreguista.
Por el contrario, los intereses electorales vienen alentando una política oportunista de las direcciones nacionales del movimiento obrero y popular, que deja en el aislamiento a estas luchas.
El gobierno va a seguir el mismo libreto de la represión, porque está completamente subordinado a los intereses de las multinacionales mineras y al imperialismo, aunque después tenga que retrocer otra vez ante la actitud decidida de las luchas populares.
Las actuales luchas del sur, que se suman a los conflictos de los mineros informales, el de los trabajadores textiles y mineros, el de los maestros por plazas y nombramientos, y muchos otros conflictos más, y requieren de un plan de lucha unitario para derrotar al gobierno y su plan y a la patronal explotadora. Esa es la responsabilidad de las direcciones de la CGTP, el Sutep, la Federación Minera y las principales organizaciones populares
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