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Elecciones en Lima: ¿Una polarización entre la derecha y la izquierda?
Escrito por Nuevo Partido Socialista de los Trabajadores   
Martes 28 de Septiembre de 2010 22:45
La tacha y retiro de la campaña electoral del candidato más cercano al fujimontesinismo, Alex Kouri, por no demostrar el tiempo mínimo reglamentario de residencia en Lima, permitió el surgimiento de la candidata Susana Villarán y con ello un desplazamiento de la polarización hacia la dupla Lourdes Flores, conocida representante de la ultraderecha, y Susana Villarán que, por sus vinculaciones con el MNI-Patria Roja y otros sectores de la izquierda, es mostrada por algunos sectores como la candidata de la Izquierda. Desde la extrema derecha, con sus pasquines y medios se dedican a presentar a Susana Villarán únicamente como el rostro bonito de la izquierda radical, “marxista” y promotora de la “lucha de clases”, representada por Patria Roja y otras organizaciones de izquierda que integran su lista. Remarcando la idea de una polarización entre la derecha y la izquierda, Patria Roja responde que aquella ataca porque está desesperada ante el avance de la izquierda, que puede volver a ganar la alcaldía de Lima  como lo hizo Alfonso Barrantes en 1983, y después la mira sería ganar el gobierno el 2011, con Ollanta Humala, que traería las grandes transformaciones que el pueblo y los trabajadores necesitamos.
Toda la gama de grupos y portavoces de “izquierda”: chavistas, castristas y guevaristas, dicen más o menos lo mismo, y hasta los que discrepan con Susana Villarán por su antichavismo y anticastrismo, la aceptan como una herramienta necesaria para “derrotar” en esta etapa a la derecha. Para ellos, la lid electoral municipal tiene una importancia decisiva para el movimiento obrero y popular (en realidad sólo para sus propios cálculos políticos). En sus términos, el triunfo de la derecha representa la continuidad de más muertes, despidos, corrupción; el triunfo de la “izquierda”, en cambio, nos abrirá un futuro de “esperanza”.
Lamentablemente la realidad dista mucho de esta forma de plantear las cosas. Las elecciones lo que definen son el triunfo de una u otra propuesta o candidato, y no resuelven el destino de la lucha de los trabajadores. Es al revés. Es en la lucha de clases, en las huelgas, las movilizaciones y el desarrollo de la organización obrera y popular que se resuelven las derrotas y victorias.
Veamos unos casos concretos. El Sindicato de Textil San Cristóbal salió a una huelga heroica y ganó. Pedro Condori, Carlos Boñón y Jackson Tanca, grandes luchadores obreros, fueron repuestos gracias a la lucha. El pueblo de La Convención luchó y ganó en la defensa del gas, mientras Mario Huamán se dedicaba a lavar banderas. El cuento de que en las elecciones se resolverán todos nuestros males es lo que viene justificando la parálisis de la CGTP que dedica sus esfuerzos a apoyar a determinado candidato, en lugar de unir y centralizar las luchas, hoy libradas a su suerte.
Para derrotar a la derecha no necesitamos arrimarle votos a Susana Villarán o a Ollanta Humala. Lo que necesitamos es una dirección clasista que unifique las luchas y haga posible una victoria más general como la que hoy arrancan parcialmente varios sectores obreros y populares aun pese a su aislamiento.
Una falsa polarización
Es falsa la polarización que algunos pretenden mostrar en el sentido de una  contienda entre la derecha y la izquierda. Desde la propia tienda de Susana Villarán, y no pocos connotados seguidores, se hacen constantes deslindes con lo que denominan "izquierda radical y violentista" para referirse a todo activista y luchador social.
Entre Lourdes Flores y Susana Villarán hay más coincidencias que diferencias. Jaime Bayly, promotor de la candidatura de Susana Villarán, y que hizo campaña contra Lourdes Flores por haber sido abogada del procesado por narcotráfico Cataño, repite hasta el cansancio: las dos son damas distinguidas y respetables, las dos pueden hacer una gestión moderna y eficiente de la ciudad.
Como retribuyendo el gesto, y en un afán de demostrar que ella es quien manda en el frente y no se dejará comer por los "lobos feroces", Susana Villarán decidió defenestrar a uno de sus candidatos por el solo hecho de estar procesado. Y, ante la revelación de documentos políticos de Patria Roja, ella enfatizó: "esto no es una confluencia ideológica sino un acuerdo electoral donde confluyen diversos sectores". Patria Roja por su lado ha tratado de blanquearse presentando al MNI como un frente donde confluyen hasta generales. ¡Los milagros que puede hacer una aspiración electoral!
Por lo demás, no hay ninguna razón para pensar que la candidata del Frente Social es una representante encubierta de la izquierda clasista.
Hasta la vocación democrática de Susana Villarán tiene el mismo límite que para todo demócrata burgués, cuando sus intereses de clase se ven amenazados. Ella reivindica sin inmutarse su trabajo al lado de Fernando Rospigliosi, quien ordenó la represión al "arequipazo" y renunció porque Toledo retrocedió al negarse a seguir reprimiendo.
En este marco, será muy forzado presentar un probable triunfo de Susana Villarán como un triunfo de la izquierda. Más cuestinada aun es la posibilidad de que un triunfo de Villarán catapulte a Ollanta Humala en las presidenciales del 2011. Recordemos que en la segunda vuelta electoral del 2006 Villarán llamó a votar nada menos que por Lourdes Flores, expresamente en contra de Ollanta Humala, y para el 2011 ha mencionado a su propio gallo de tapada.
¿Susana Villarán de izquierda?
No hay ninguna razón para pensar que la candidata del Frente Social es una representante encubierta de la izquierda.  Ella ya hizo un “mea culpa” con su pasada militancia de izquierda, y saca a relucir el haber sido ministra de la Mujer en el gobierno de Valentín Paniagua y funcionaria del gobierno de Alejandro Toledo, nada menos que en el Ministerio del Interior.
Además, se identifica con líderes internacionales como la Bachelet, Lula o Zapatero, quienes representan a una “izquierda” de palabra pero absolutamente servil del orden burgués y antiobrero hasta los huesos, como lo comprueban los trabajadores de dichos países.
Por otro lado, Susana Villarán rechaza a Chávez y a Castro, dictadores que para la izquierda local son las grandes figuras que “construyen el socialismo”. Su “izquierda moderna” reivindica el actual modelo económico, aunque con un componente “ético” y con vocación social, es decir, con más asistencialismo.
Este arquetipo ha permitido que en medio de tantos candidatos corruptos y con descarado apoyo de los grupos de poder, la figura de Susana Villarán surja como una alternativa de manejo ordenado y eficiente de la ciudad por un amplio sector de clase media, e incluso de la burguesía, que es de donde obtiene su principal apoyo.
Al mismo tiempo todos por igual condenan la presencia de Patria Roja en sus filas.

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